El poder de la Inteligencia Emocional

En 1940, David Wechsler describió por primera vez la influencia de factores no intelectivos sobre el comportamiento inteligente y sostuvo, además, que los tests de inteligencia no serían completos hasta que no se pudieran describir adecuadamente estos factores.


Tiempo después, en 1983, Howard Gardner, en su libro Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica, introdujo la idea de que los indicadores de inteligencia, como el cociente intelectual, no explican plenamente la capacidad cognitiva porque no tienen en cuenta ni la “inteligencia interpersonal” ni la “inteligencia intrapersonal”.


No fue hasta la publicación en 1995 del célebre libro de Daniel Goleman, Inteligencia emocional, cuando se popularizó este término, aumentando el interés general por la influencia de la las emociones sobre la mente pensante.


A día de hoy, definimos la Inteligencia Emocional como una parte de la inteligencia social que permite controlar, discriminar y usar la información emocional de nosotros mismos y de los demás para guiar nuestro pensamiento y comportamiento. Es una habilidad que se puede aprender y adquirir con el tiempo. Se basa en el proceso de comprensión de las emociones y la habilidad para regularlas, e integra aspectos de la inteligencia intra e interpersonal.


Se dice que la Inteligencia Emocional está compuesta por 4 habilidades distintas:


  1. Percepción emocional: Habilidad para percibir e identificar las emociones en uno mismo y en otros.

  2. Facilitación emocional: habilidad de utilizar las emociones para focalizar la atención y pensar de modo más racional, lógico y creativo.

  3. Comprensión emocional: capacidad de analizar y entender las emociones.

  4. Regulación emocional: Habilidad para regular los estados de ánimo y las emociones propias y las de los demás.

Las emociones juegan un papel muy importante en nuestro día a día. Poder identificarlas, entenderlas y regularlas puede ayudar en gran medida a mejorar nuestro bienestar. En concreto, se ha demostrado que la inteligencia emocional permite regular los niveles de ansiedad.


Por un lado, se ha comprobado que aquellas personas con mayor nivel de comprensión de las emociones, tienden a manifestar niveles más bajos de ansiedad.


Por otro, la regulación emocional nos permite hacer un seguimiento reflexivo de nuestros sentimientos. Nos ayuda a identificar nuestras emociones, regular su intensidad e, incluso, desprendernos de ellas.


La Inteligencia Emocional es muy importante para la cotidianeidad del ser humano y, sin embargo, ¿habías oído hablar sobre ella? ¿Alguna vez has recibido algún tipo de formación que te ayude desarrollarla?


Fuente:

  • Wechsler, D. (1943). Non-intellective factors in general intelligence. The Journal of Abnormal and Social Psychology, 38(1), 101–103.

  • Gardner, Howard (2011). Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica (1a. ed. en la Biblioteca Howard Gardner edición). Barcelona: Paidós. ISBN 978-84-493-2594-6.

  • Goleman, Daniel (1996). Inteligencia emocional (4a ed. edición). Barcelona: Kairos. ISBN 978-84-7245-371-5.

  • Ubaldo Rodríguez de Ávila, A. M. (2011). INTELIGENCIA EMOCIONAL Y ANSIEDAD EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS. Psicogente, 310-320.


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